Espacios participativos
Este espacio nace del encuentro con otros. De actividades, talleres y conversaciones donde la palabra circula y el tiempo se comparte.
Aquí se reúnen momentos de intercambio, de escucha y de presencia, donde el cuidado se piensa y se construye junto a otros.
Porque cuidar no es un acto en soledad, sino una experiencia que se trama en lo compartido.
Participación en Radio: Conversando sobre Medicina Narrativa
Historias Clínicas Paralelas y la dimensión humana del cuidado
El pasado 10 de junio tuve el honor de participar en el programa Periodismo y Salud, de la Sociedad Argentina de Periodismo Médico (SAPEM), emitido por On Radio y conducido por el Dr. Guillermo Moschino, vicepresidente y subdirector de Docencia de SAPEM.
La entrevista fue una oportunidad para conversar sobre un tema que atraviesa gran parte de mi formación, mi práctica docente y mi trabajo dentro de la Sociedad Argentina de Medicina Narrativa (SAMEN): la Medicina Narrativa.
Compartí este espacio junto al Dr. Gustavo Yllatopa, médico pediatra, reflexionando acerca del papel que tienen las historias en la atención sanitaria y sobre cómo las experiencias de pacientes y profesionales pueden enriquecer la práctica clínica cuando encuentran un espacio para ser escuchadas.
¿Qué es la Medicina Narrativa?
La Medicina Narrativa es un enfoque desarrollado formalmente por la Dra. Rita Charon en la Universidad de Columbia, en Estados Unidos. Surge de una pregunta sencilla pero profunda: ¿qué sucede cuando escuchamos verdaderamente las historias de quienes consultan?
La propuesta parte de reconocer que la enfermedad no es solamente un fenómeno biológico. También es una experiencia humana.
Dos personas pueden compartir un mismo diagnóstico y, sin embargo, vivirlo de formas completamente distintas. Cada paciente llega con una historia, una familia, una cultura, proyectos, temores, pérdidas y esperanzas que influyen en la manera en que atraviesa su proceso de salud o enfermedad.
La Medicina Narrativa no busca reemplazar a la medicina basada en la evidencia. Por el contrario, la complementa, integrando la rigurosidad científica con la escucha, la reflexión ética y la comprensión de la experiencia humana.
Porque los pacientes no son solamente diagnósticos. Son personas que viven la enfermedad dentro de una biografía.
La Historia Clínica Paralela: aquello que no siempre queda escrito
Durante la entrevista también conversamos sobre uno de los dispositivos más conocidos de la Medicina Narrativa: la Historia Clínica Paralela.
La historia clínica tradicional cumple una función indispensable. Allí registramos diagnósticos, estudios complementarios, tratamientos, evolución y decisiones terapéuticas.
Sin embargo, existen aspectos de la experiencia clínica que rara vez encuentran lugar en esos registros.
Las emociones. Las dudas. Los vínculos. Los silencios. Los aprendizajes.
La Historia Clínica Paralela permite que el profesional escriba sobre aquello que observa, siente, comprende o aprende durante el encuentro con una persona.
No sustituye a la historia clínica convencional. La complementa.
Y muchas veces nos ayuda a descubrir dimensiones esenciales del cuidado que podrían pasar inadvertidas.
Roberto: lo que no figuraba en la historia clínica
Durante el programa compartí una historia que ilustra con claridad esta diferencia.
Roberto tenía 76 años y se encontraba internado con una insuficiencia cardíaca avanzada, además de diabetes e hipertensión.
Su historia clínica estaba llena de información médica: resultados de laboratorio, estudios complementarios, diagnósticos, indicaciones terapéuticas y registros de evolución.
Todo lo necesario para comprender su situación desde el punto de vista biomédico.
Sin embargo, había algo que no aparecía en ningún lugar. Durante más de cuarenta años había sido maestro rural. Mientras permanecía internado, escribía cartas.
Cartas para sus hijos. Para sus nietos. Para sus amigos.
Un día le pregunté por qué escribía tanto. Su respuesta todavía resuena en mí.
“No tengo miedo de morir”, me dijo. “Lo que me preocupa es no llegar a decir algunas cosas.”
Quería agradecer. Quería pedir perdón. Quería despedirse.
En la historia clínica figuraba una fracción de eyección reducida. Figuraba un ecocardiograma.
Figuraban los parámetros de laboratorio.
Pero no figuraba que estaba intentando despedirse de las personas que amaba.
No figuraba que extrañaba los jazmines de su casa. Y, sin embargo, tal vez eso era lo más importante.
Las historias también transforman a quienes cuidan
Con frecuencia pensamos que las narrativas pertenecen únicamente a los pacientes.
Pero la Medicina Narrativa nos recuerda que las historias también impactan profundamente en quienes ejercemos profesiones de cuidado.
Cada encuentro clínico deja huellas.
Cada conversación puede enseñarnos algo acerca del sufrimiento, la vulnerabilidad, la esperanza o la resiliencia.
Escribir, compartir y reflexionar sobre estas experiencias no solamente beneficia la relación terapéutica. También favorece el autocuidado profesional y nos ayuda a encontrar sentido en una práctica que muchas veces se desarrolla en escenarios complejos y emocionalmente exigentes.
Una medicina más humana es posible
Espacios como los impulsados por SAPEM permiten acercar estas conversaciones a la comunidad y seguir construyendo puentes entre la salud, la comunicación y las humanidades.
Porque detrás de cada diagnóstico hay una historia.
Y porque muchas de las cosas más importantes que suceden en el cuidado de una persona no siempre quedan escritas en la historia clínica. A veces, habitan en las palabras que alguien necesita decir antes de partir. Y en la capacidad de otro ser humano para detenerse a escucharlas.




“Ateneos Clínicos desde una Mirada Bioética: Bioética y Medicina Narrativa" (2024)










Tuve el privilegio de participar en un Ateneo organizado por el Instituto de Bioética UCA (@bioetica.uca), un espacio que me permitió repensar la práctica médica y su sentido profundo el pasado 24 de octubre de 2024.
La Historia Clínica convencional nos habla de motivos de consulta, antecedentes y diagnósticos… pero, ¿eso alcanza para comprender a la persona que tenemos enfrente? La respuesta es no.
Un paciente no es sólo una enfermedad: es madre, padre, hijo, hermano, amigo… es una historia de vida, un contexto, una biografía que merece ser escuchada y respetada.
La Medicina Narrativa y la Bioética nos invitan a mirar al paciente desde su totalidad: comprender, acompañar y cuidar, resignificando la relación profesional de salud-paciente, su familia, entorno afectivo y el valor de cada encuentro.
Una oportunidad para reflexionar sobre el compromiso ético que guía nuestras prácticas y la responsabilidad humana que implica cuidar a un otro.
Agradezco profundamente al Instituto de Bioética UCA por la invitación, a Mg. Silvia Birnenbaum y Mg. Gerardo Perazzo por su coordinación, y a cada oyente presente y virtual por sus aportes.
Promotores en Prevención: una experiencia interdisciplinaria (2023-25)
Entre los años 2023 y 2025 participé del proyecto de formación en Promotores en Prevención, una iniciativa interdisciplinaria orientada al trabajo con adolescentes en contextos educativos.
Durante esta experiencia, se promovió el encuentro y el trabajo conjunto entre distintas disciplinas —educación, psicología, medicina (en mi caso) y posteriormente psicopedagogía—, lo que permitió abordar las problemáticas desde una mirada integral, enriquecida por múltiples perspectivas.
Este intercambio no sólo amplió la comprensión de los fenómenos abordados, sino que también fortaleció la construcción de herramientas para la intervención en territorio.
El eje de los talleres estuvo centrado en la prevención y concientización sobre el consumo de alcohol en adolescentes de primer año de secundaria.
Se trata de una práctica que, en muchos casos, se presenta como algo naturalizado, habitual o incluso esperado dentro de ciertos grupos de pares. Frente a esto, el rol del promotor en prevención busca generar espacios de diálogo donde se puedan problematizar estas conductas y brindar herramientas para una toma de decisiones más informada y consciente.
Una de las claves del dispositivo fue la cercanía generacional con los estudiantes, lo que favoreció un clima de confianza donde pudieron expresarse con mayor libertad, sin miedo ni vergüenza. A partir de dinámicas como “Mitos y Verdades”, se propiciaron conversaciones que permitieron explorar qué conocen, qué piensan y cómo se posicionan frente al consumo de alcohol.
Desde allí, y apoyados en los distintos saberes disciplinares, se fueron construyendo respuestas que integran información, reflexión y acompañamiento.
En el año 2025, esta experiencia también fue compartida en el programa radial del Instituto para el Matrimonio y la Familia, en la sección “En modo familia”, donde tuve la oportunidad de relatar el trabajo realizado y reflexionar sobre la importancia de la prevención y el abordaje temprano en el acompañamiento de adolescentes.
Este espacio formativo no solo implicó una instancia de aprendizaje académico, sino también una experiencia profundamente humana, que reafirma la importancia de la escucha, el trabajo en equipo y la construcción de prácticas de cuidado desde una mirada integral.
II Jornadas de Medicina Narrativa – SAMEN (2025)
Fue un verdadero placer formar parte de este equipo de trabajo, integrado por profesionales comprometidos no sólo con la Medicina Narrativa, sino también con una forma profundamente humana de pensar la práctica en salud.
En el marco de mi participación en la Comisión de Comunicación de la Sociedad Argentina de Medicina Narrativa, tuve la oportunidad de contribuir activamente a la organización y difusión de las II Jornadas de Medicina Narrativa, siendo parte del proceso de construcción de este espacio de encuentro, intercambio y reflexión.
Este rol me permitió no sólo desplegar herramientas vinculadas a la comunicación en salud, sino también explorar nuevas formas de transmitir, innovar en los modos de acercar contenidos y seguir profundizando mi formación en el campo de la Medicina Narrativa.
Las II Jornadas de Medicina Narrativa – SAMEN representan un espacio colectivo que reúne voces diversas, trayectorias y miradas, con el objetivo de seguir fortaleciendo una medicina más reflexiva, sensible y centrada en la experiencia.
El comité organizador estuvo conformado por Jorge Janson, Gustavo Kusminsky, Silvia Carrió, Elizabeth Gothelf, Ricardo Ricci, Ignacio Usandivaras y Alejandra Cherñavsky.
Por su parte, la Comisión de Comunicación —de la cual formé parte— estuvo integrada por Alejandra Cherñavsky, Macarena Alvarau, Ezequiel Bahillo, con la participación especial de Florencia Raimondi.
Las jornadas se desarrollaron en modalidad virtual y presencial, convocando a profesionales y estudiantes interesados en seguir pensando la medicina desde una perspectiva narrativa y humanizada.



Ser parte de esta organización fue, para mí, una experiencia significativa tanto en lo formativo como en lo humano, reafirmando el valor del trabajo en equipo y la construcción colectiva de espacios que abren nuevas formas de habitar la práctica en salud.
Curso Introducción a la Bioética: aportes desde la narrativa (2026)


En el marco de mi participación en la Comisión de Bioética Narrativa de la Sociedad Argentina de Medicina Narrativa, formo parte de esta propuesta formativa que invita a repensar la bioética desde una perspectiva narrativa.
El curso propone un espacio de encuentro donde la reflexión ética se entrelaza con las historias de enfermedad, cuidado y experiencia humana en salud. Desde esta mirada, la bioética deja de ser únicamente un campo teórico para convertirse también en una práctica situada, atravesada por la escucha, la interpretación y el reconocimiento de la singularidad de cada historia.
A lo largo de los encuentros, se abordan conceptos fundamentales de bioética en diálogo con la medicina narrativa, promoviendo una instancia de formación interdisciplinaria orientada a quienes trabajan o se forman en el ámbito del cuidado.
Más que transmitir contenidos, este espacio busca habilitar preguntas, abrir reflexiones y ofrecer herramientas para pensar decisiones complejas desde una mirada más integral y humanizada.
Participar de esta propuesta implica reafirmar una convicción:
que la ética en salud también se construye escuchando.
Y que narrar, en este contexto, es una forma de cuidar.
Cartelera SAMEN
En el marco de la cátedra Bioética Final de Vida I de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Católica Argentina (UCA), a cargo de las profesoras adjuntas Mag. Bioq. Silvia J. Birnenbaum y Dra. Mag. Lic. Lourdes Bertolino de Elliff, tuve la oportunidad de coordinar y llevar adelante un Taller de Medicina Narrativa destinado a estudiantes de 5° año de la carrera de Medicina.
La actividad se desarrolló en dos encuentros y se implementó en dos comisiones.
A partir de un breve recorrido conceptual sobre los fundamentos de la Medicina Narrativa, trabajamos con uno de sus dispositivos más representativos: la Historia Clínica Paralela, propuesta por Rita Charon. La consigna invitó a los estudiantes a recuperar una experiencia clínica significativa y a escribir, junto a la historia clínica convencional, una narrativa reflexiva sobre el encuentro con el paciente.
La dinámica del taller combinó la presentación del marco conceptual, la introducción del dispositivo narrativo, una instancia de escritura y un espacio de reflexión grupal. Busqué propiciar un ámbito de intercambio que nos permitiera pensar la práctica médica desde la dimensión humana del cuidado.
La Medicina Narrativa nos recuerda que, en la práctica clínica, además de interpretar signos y síntomas, también acompañamos historias.










